Jardín mediterráneo
Este puente de mayo he pasado unos días en una urbanización de la playa de San Juan (Alicante), que tiene en las zonas comunes un jardín mediterráneo que me gustaría comentar. Lo habitual de la zona son unas zonas comunes con unos jardines tropicales que consumen excesivos recursos de agua (que escasea seriamente por la zona) y que llegan a necesitar hasta tres jardineros para su correcto mantenimiento.
En este caso, el jardín se compone de plantas autóctonas adaptadas al clima mediterráneo rodeadas de caminos de gravilla.
En palabras de los arquitectos que han redactado el proyecto, Javier Gómez de Morate y José Luis de Andrés de Colsa, defendiendo la adaptación natural de las plantas autóctonas,
"podían resistir todo el verano con sus elevadas temperaturas, sin absorver prácticamente ni una sola gota de agua, salvaguardando los escasos caudales de los que disponemos para el consumo humano al no tener que regarlas. Sin embargo, el hombre no ha "entendido" el esfuerzo adaptativo de las plantas autóctonas, austeras y humildes, pero dotadas de una especial belleza y las ha despreciado, sustituyéndolas en los jardines que tanto han proliferado en las urbanizaciones por un buen número de plantas exóticas, extrañas a nuestro paisaje e incompatibles con nuestro clima al necesitar de un riego continuo y muy abundante que disminuye nuestras, ya de por sí, escasas reservas del líquid
o elemento".
Todo esto puede leerse en el pequeño libro "Un jardín mediterráneo" escrito por los arquitecto autores del proyecto que la promotora Realia entregó a los compradores, que explican la ubicación de las plantas y el sentido del jardín. También explican la curiosa hisoria de un árbol milenario llamado "ginkgo ", única especie no autóctona del que introducen un ejemplar en los proyectos.
Un buen ejemplo a seguir.


