La Ley del Suelo de 1956
Siguiendo con el asunto de ayer, en el que citábamos un comentario de la revista Directivos Construcción sobre la Ley de Suelo de 1956 (aunque erróneamente dicen de 1959), he revisado alguna documentación que tenemos a propósito de esa Ley. Aquéllos lectores que no profundicen mucho en el mundo del urbanismo, se habrán quedado con la impresión de que dicha Ley es exclusivamente la causante del desorbitado precio de su vivienda.
¿Es así?
Uno de los mejores comentarios a dicha Ley que he leido ha sido el escrito por José Luis González-Berenguer Urrutia (Vocal Permanente de la Comisión General de Codificación). En resumen viene a decir lo suiguiente:
"Ya la E. de M. de la inolvidable ley de 1956 decía que las grandes cuestiones de una Ley del Suelo eran el crecimiento ordenado de la ciudad y el logro de un mercado de suelo a precios razonables.
El primero en muy importantes aspectos ha sido el conseguido. El segundo no, ni de lejos.
Las sucesivas leyes lo han intentado, siempre sobre la base de considerar que los precios del suelo bajarán si se aumenta la oferta de suelo urbanizable, lo que teóricamente es cierto. Pero suceden dos cosas: entre los propietarios de suelo y los constructores hay demasiados intermediarios que al final hacen que no exista esa supuesta mayor oferta. ¿No hay solución? Sí la hay.
Se han hecho esfuerzos en tal sentido desde 1956 hasta 1996, siempre sin éxito. Y se hizo un esfuerzo con la Ley Fiscal del Suelo que vio la luz en el B.O. de las Cortes pero no pudo llegar al B.O. del Estado. La Banca no lo permitió. Y sin embargo ahí estaba la solución, aunque el actual Gobierno parece ignorarlo.
Dicha ley establecía un arbitrio sobre solares fuertemente progresivo. El arbitrio cesaba cuando el propietario anunciaba la venta del solar por un precio: el fiscalmente declarado, comprometiéndose el comprador a construir en plazo. Se establecían otras tres medidas con igual fin (el valor constitutivo de las escrituras, uso efectivo del tanteo y del retracto y el incremento de los tipos de plusvalía).
Es indignante ver que habiendo tenido la solución en la mano, ni se quiso ver entonces ni se quiere ver ahora".
Un buen análisis de la Ley del Suelo de 1956 lo podemos encontrar en el número especial de abril y mayo de 2006 de la Revista de Derecho Urbanístico y Medio Ambiente, publicado con motivo del cincuentenario de la Ley del Suelo y Ordenación Urbana de 1956.
Que cada uno juzgue si tiene la culpa o no.

