Ayer estuve probando y explorando un iPhone gracias a la amabilidad del dependiente de Orange en una tienda de la Rue Montmartre, que llegó incluso a dejarme el suyo cuando acabé de exprimir el que tenían en exposición.
Siempre me ha gustado innovar en materia tecnológica de cara a ofrecer más facilidades en la prestación de servicios jurídicos (trabajo remoto, rapidez de respuesta y envío rápido al cliente de los documentos que tenemos que revisar y auditar), creo que es una de las materias menos exploradas en innovación en la gestión de la prestación de servicios jurídicos, por miedo a que los clientes no utilicen esas tecnologías, cuando en realidad cada vez que hemos comenzado a utilizar una nueva ha sido muy bien valorada por ellos, en los casos en que ha sido posible aplicarla a determinados clientes.
Estamos a punto de ofrecer el servicio RSS en los proyectos que tramitamos y la coordinación de equipos multidisciplinares que está haciendo José Luis con estas nuevas herramientas (colaboraciones con arquitectos, ingenieros, economistas, etc.) cada vez son más directas y rápidas, para poder trasladar al cliente en tiempo real el estado del proyecto. Además, unos días antes de viajar a París, tuvimos nuestra primera reunión en la sala de juntas virtual de manga abogados, algo que creo que a nuestros colaboradores y clientes va a gustar, por raro que parezca ahora el concepto.
Creo que la incorporación del iPhone a nuestro equipo va a ser un buen avance. Ya se que no tiene 3G, etc. pero es posible que a España llegue la nueva generación en abril. De momento, a esperar.


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